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En los años 70, un guardabosques alemán hizo un descubrimiento interesante: atrapado en una avalancha, debía su supervivencia a la pieza de caza que llevaba sobre los hombros, ya que esta le permitió permanecer en la superficie de la nieve. Experimentos con botellas voluminosas y globos siguieron. Nació la idea del airbag para avalanchas.
En 1980, Peter Aschauer adquirió la patente tras vivir una avalancha en primera persona. Fundó la empresa ABS Peter Aschauer GmbH y comenzó a desarrollar un sistema que permitiera a las víctimas de avalanchas conseguir un aumento suficiente de volumen en cuestión de segundos, sin obstaculizar su capacidad de movimiento.
Piensa en una avalancha como una masa en movimiento. Está formada por grandes cantidades de diminutos cristales de nieve, que comienzan a girar al deslizarse cuesta abajo. Como resultado de esta rotación, todos los objetos con un volumen mayor que el de los cristales individuales de nieve son empujados automáticamente hacia la superficie. Esto se llama el "proceso de segregación". Cerca de la superficie, sin embargo, la fuerza de rotación disminuye y con ella la sustentación. Aquí es importante que el volumen del esquiador sea al menos igual (para la misma masa) al volumen de la nieve en la avalancha. La nieve de una avalancha de nieve suelta en pleno invierno tiene un volumen que es 2,5 veces mayor por kilogramo que el volumen de un ser humano. En cifras concretas, un kilogramo de nieve suelta tiene un volumen de aproximadamente 2,5 litros. Un kilogramo de ser humano tiene un volumen de 1,03 litros, es decir, poco más de un litro. Por lo tanto, si una persona pesa 100 kilogramos en total, tendría un volumen de 103 litros. 100 kilogramos de nieve de avalancha en pleno invierno, sin embargo, tienen un volumen de 250 litros. Para que una persona flote sobre la nieve de la avalancha, se requiere un volumen adicional de al menos 150 litros.
El airbag ABS para avalanchas está diseñado para estas condiciones extremas. Tiene un volumen de aproximadamente 170 litros, más que suficiente para compensar la diferencia para un esquiador que pese 100 kilogramos. Esto evita que el esquiador quede sepultado/reduce la profundidad del enterramiento, multiplicando las posibilidades de supervivencia. En pocas palabras: la sustentación generada por la rotación de los cristales de nieve eleva a la víctima de la avalancha hasta la superficie. El airbag proporciona el volumen que falta y evita que la víctima vuelva a hundirse en la nieve.
(Para información: la sustentación generada por la rotación de las partículas de nieve es también la razón por la cual solo alrededor de la mitad de todas las víctimas de avalanchas quedan sepultadas. Por pura suerte, en el momento en que son elevadas a la superficie, ocurre que por la topografía u otra razón son expulsadas del flujo de la avalancha, evitando así el enterramiento.)